Decir adiós…

 

Hace más de un año que te fuiste y todavía no soy capaz de decirte adiós, abuela. Creo que mi subconsciente alberga la esperanza de que, un día de estos, cuando abra la puerta de la cocina estés ahí, en tu sitio, esperándome con los brazos y el corazón abierto, como siempre.

Y sin embargo ¡he notado tanto tu ausencia en este año…! Son tantas las cosas que echo en falta, tantos los consejos que te habría pedido, tantas las cosas que habría compartido contigo…

Tú fuiste el primer amor incondicional del que tengo recuerdo. Sin riñas, sin reproches, siempre atento. Un amor de abuela que no se compara con ninguna otra cosa. El de madre es incondicional, pero ha de ser práctico. El amor de abuela, ahora lo sé bien, no dispone de ataduras y obligaciones. Es libre y lleva a la abuela y a la nieta, o al nieto, a otro mundo de imaginación, de alegría y de colores.

Primero yo aprendí a ver el mundo a través de tus ojos, de tu experiencia, de tu sabiduría y tus habilidades, sin prisa, con naturalidad. Y cuando tu salud quiso ir dejándote poco a poco, tu pasaste a ver el mundo a través de los míos. Por eso mis congresos, mis viajes, mis nuevos amigos, mis experiencias de idas y venidas, de alegrías y disgustos, fueron también un poco tuyas.

Y es que sé bien que sin ti, sin el sacrificio de las mujeres de tu generación no habría existido la generación de mujeres como la de mi madre que han estado y están siempre en lucha. Sin vosotras yo no hubiera podido ser quien soy, ni podría haber hecho nada de lo que hice, ni de lo que haré.

Sobre los cimientos de esa generación de mujeres a la que tú pertenecías, construimos nosotras nuestra libertad ahora, y seguimos construyendo un mundo que a ti te hubiera hecho justicia, un mundo un poco más igual, un mundo un poco más libre para nosotras.

Naciste antes de lo que te tocaba… y lo sabías. En estos tiempos de hoy hubieras sido lo que hubieras querido: empresaria, escritora, médica, pintora, modista, diseñadora, psicóloga, ministra, ingeniera o arquitecta…. Cualquier cosa, porque casi que con todas las dificultades fuiste un poco de todo de eso durante toda tu vida.

Tú fuiste también, siempre, hasta el final, “mi último recurso”, ese sitio al que sabría que querría ir si nada me salía bien, si tuviera que hacer borrón y empezar de cero. Y así fue cuando lo necesité. Sin preguntas, sin reproches… solo un silencio cómodo en el que yo pudiera ordenar mis ideas.

Y de repente, no estás. Sé que a todos nos toca despedirnos de las personas a quienes queremos, porque nadie está aquí para siempre. Pero yo no sé o no quiero, o no soy capaz de despedirme. No creo que me estés viendo desde ninguna parte, ni que puedas hablar conmigo ni escucharme cuando te recuerdo y lloro, ni leer estos desahogos, pero tú sí creías que podrías hacerlo, así que, por si acaso, no sabes cuánto te echo de menos abuela, tanto como lo mucho que nos quisimos siempre. Tengo que aprender que el amor, a veces, necesita vivirse de otra manera… Lo malo es que no estás tú para aconsejarme.

El día después

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Hace no mucho leí que suele llegar un momento en el que la vida deja de darte cosas y empieza a quitarte algunas.

No pensaba yo entonces que iba a hacer mía esa reflexión, no al menos tan pronto.

Disfrutar de tus abuelos durante mucho tiempo te brinda muchas satisfacciones, sus experiencias, que comparten contigo, te llenan la vida y te ayudan a andar tu camino, a tener puntos de referencia, a tener más manos a las que agarrarte, a tener más hombros en los que apoyarte, sabios, fuertes, de una lealtad inquebrantable. Así son ellos.

Quizás por eso, caes en la tentación de pensar que tus abuelos serán eternos. Que el tiempo no vendrá a pedirles explicaciones a ellos, porque forman parte de tu historia y de tu presente, y porque no te planteas que no vayan a estar ahí mañana, como siempre, en tu futuro. Yo he tenido esa suerte inmensa, y confieso haber caído en esa tentación.

Pero el tiempo llega, y no perdona tampoco a los tuyos. Y llama a su puerta y, sin más, un día ya no están.

Tristeza. Vértigo. Vacío. No por previsto duele menos.

Sí, la vida se te lleva un trozo de algo que es tuyo y te deja un hueco que, de tan grande que es, te asusta. Es un hueco que intentarás llenar con los recuerdos, con el cariño, con los momentos pasados, con la lógica pura que él aplicaba a la vida…Es la ausencia que, pese a todo, duele, que te golpea. Es esa ausencia que se convierte, desde ahora, en otra compañera en tu viaje por la vida, es ese hueco que te deja la vida cuando se lleva algo que quieres.

Mi abuelo Amador se nos marchó, como era él, sin un ruido, sin una palabra de más, ni tampoco de menos. Es difícil asumir que no estará ahí, donde siempre, fuerte, tenaz, inteligente, extraordinario, leal… Como todos los padres, como todos los abuelos.

Los recuerdos se te agolpan en los ojos en forma de lágrimas, y te aprietan la cabeza. Pero cuando los abres ves que a ese hombre extraordinario, que luchó la vida desde el principio hasta el final, con toda la dureza que le tocó, y que no fue poca, que ese hombre sabio, y a la vez callado, afable y tenaz, ese hombre que fue tu abuelo, no solo era maravilloso para ti, y para los tuyos, era un hombre querido, bueno, admirado, de esos que dejan huella.

Y tras sus huellas seguiremos andando nosotros, su mujer, la mujer de su vida, sus 8 hijos, sus 10 nietos, sus 6 biznietos… y todos los que tanto le querían que han sentido con nosotros, en estos días, que la vida se les llevó un cachito, y que han de aprender a caminar con su ausencia.

Gracias por haberte tenido, abuelo. Seguiremos adelante, fuertes, enteros, como tú eras, como tú nos querías.

Te quiere, Laura.

Sin miedo

El domingo los socialistas sufrimos una derrota dura y dolorosa. No es la primera ni las condiciones las más difíciles a las que el Partido Socialista y sus más de 130 años de historia han tenido que enfrentarse.

La política es un asunto que trata de ideas, de gestión y, aunque algunos no lo sepan, de sentimientos. Si hemos perdido más de cuatro millones de votos -lo que no deja de ser un desengaño amoroso masivo- no es sólo por una crisis de dimensiones bíblicas, ni por una gestión poco acertada de ella. Será también porque hemos perdido la complicidad y la empatía con quienes nos habían apoyado en otras citas electorales. Porque no conectamos con los intereses, las preocupaciones y las prioridades de las personas cuyos problemas siempre han sido nuestro objetivo principal y a las que, en esta ocasión, nuestro mensaje no ha logrado convencer.

No caeremos en el error de pensar que quienes nos han dejado volverán sin más a nuestros brazos. Necesitan razones y nosotros tenemos que dárselas. Será necesario reconstruir nuestro mensaje y adaptarlo a los nuevos tiempos. Es la hora de hablar abiertamente del futuro de nuestros principios, de defenderlos sin miedo, sin complejos. Para hacerlo bien y ser creíbles harán falta nuevas voces que conecten ideas y personas.

A quien ha logrado la mayoría y el poder absoluto sólo cabe reclamarle la responsabilidad absoluta, y desearle, obviamente, una suerte también absoluta.

A los demás hay que pedirnos que seamos su alternativa, y que lo seamos antes de que el tsunami se lleve por delante todos los logros de los que tan orgullosos estamos. No hay tiempo que perder.

El PSOE es un partido lleno de historia, que ha salido de situaciones muy complicadas a lo largo de su propia historia y de la historia de España. Eso es cierto, pero ahora mismo el análisis ha de pasar por la idea básica de que el PSOE es y ha de ser un partido lleno también de futuro. Tiene que saber aprovechar la circunstancia de ser un partido repleto de gente que trabaja, que se entrega y que sabe ser generosa y solidaria. Toca escribir el futuro con fuerza y con formas renovadas. Toca tirar de lo mejor que tenemos: nuestra gente.

Nuestra aportación en los 30 años de democracia, y antes, ha contribuido de forma determinante a configurar este país y todas las cosas importantes que la gente ahora tiene miedo de perder. Pero nuestra perspectiva ha de ser que lo mejor está por venir. Nos gritan desde hace meses quienes nos votan, y quienes han dejado de hacerlo, que esperan gestos de cambio, asunción de responsabilidades, reconocimiento de errores y, sobre todo, una alternativa de izquierdas que permita tener esperanzas en que lo que venga no será tan duro para quienes menos posibilidades tienen. En mayo nos hicieron llegar ese mensaje y no supimos, no quisimos, o no pudimos leerlo y reaccionar. Nos equivocamos.

Nuestro compromiso ha de ser con ellos, y el próximo congreso es el momento de demostrárselo. Todos los espacios del partido y su estructura, deben servir a ese objetivo. Tocan nuevos tiempos. Tenemos ganas, tenemos ideas y tenemos cantera. Pongámonos a ello. Sin miedo.

(Publicado en La Voz de Asturias el domingo 27 de noviembre)

El futuro de nuestros valores

Os dejo el enlace  a un documento que me parece muy interesante. Es oportuno hacerlo circular estos días en los que se celebra la Conferencia Política del PSOE en Madrid, porque ese es el momento del debate en el partido, de marcar las líneas estratégicas para el presente, es decir, para las próximas elecciones generales, y para el futuro, que será el que los españoles y las españolas decidan darnos en las urnas.

Lo hemos impulsado entre un pequeño grupo de personas a quienes nos gusta debatir, y a quienes nos preocupa qué pasa ahora y qué pasará a partir del 2o de noviembre con la socialdemocracia española.

 

Os dejo la introducción y os deseo una buena lectura! (Pincha aquí para acceder al documento completo)

Las dificultades que atraviesa España, y también Europa son importantes. El momento es de tanta confusión que algunas decisiones urgentes nos han desdibujado como opción política, al cuestionar nuestros propios valores. La alta tasa de desempleo favorece además un descontento mayoritario con nuestra política.

 

El peligro es que, si las cosas van mal –y suelen ir mal cuando la economía va mal–, se cuestiona todo. Se cuestiona incluso lo que se haya podido hacer bien, ahora y en el pasado. Ese descontento, por poner algunos ejemplos, puede llevarse por delante mucho del progreso alcanzado y barrer el sistema del bienestar, los derechos sociales, el Estado descentralizado de las autonomías o el avance en la construcción europea.

 

Hay formas de evitarlo. Tienen que ver con recuperar la iniciativa para generar confianza, poder reconstruir el liderazgo de una política cada vez más ciudadana, alentar la vocación de servicio público dentro del sistema y alcanzar un modelo económico más sostenible que genere empleo y reduzca las desigualdades con urgencia.

 

Pero, para ello, necesitamos salir de este estado de confusión y alcanzar una línea clara que vuelva a conectarnos con nuestros valores  y con los de nuestra gente. ¿Es una tarea sencilla? Sí, lo es. Solo requiere dar protagonismo a esos valores y vincularlos con nuestras políticas. Muchas de estas políticas tendrán que ser innovadoras, distintas, para evitar dirigirnos a una sociedad que ya no existe. Esto requiere esfuerzo, talento y creatividad, debate y –en último término– saber explicar bien a la sociedad red, la actual…, que ya no se organiza ni piensa como antes, pero que sigue teniendo problemas que nos preocupan en el terreno de la igualdad de oportunidades, las libertades o la solidaridad.

 

La conferencia política o el programa electoral son oportunidades a corto plazo para empezar a encontrar el giro que necesitamos. Un giro hacia los valores que nos definen, pero nunca un giro hacia el pasado.

 

La aportación El futuro de nuestros valores propone algunas vías y puede que no resulte equilibrada porque haya temas importantes que no aborda. En este sentido, prima más el interés de provocar debate y reflexionar sobre determinados valores que nos definen como socialistas que el interés en expresar un programa completo, que podría adolecer de apartados vacíos o menos interesantes. También plantea propuestas concretas que, de la misma forma, pretenden ser atrevidas.

¿Por qué no?

El 22 de mayo los ciudadanos nos dijeron que “así” no nos quieren.  El PSOE cosechó uno de los peores resultados de su historia democrática con una pérdida de gobiernos autonómicos y locales que nos deja en una posición muy mala de cara al futuro.

Después de un resultado como ese, pésimo y un castigo sin paliativos, consecuencia de la crisis que desgasta a todos los gobiernos (vease el paradigmático caso de Merkel, que nos aprieta las tuercas en Europa y sufre derrota tras derrota en Alemania) se espera una respuesta por nuestra parte. No es bueno esconderse tras una excusa por fuerte y poderosa que haya sido. Algo no hemos hecho bien, y ese algo es más profundo que la coyuntura desafortunada que nos ha tocado gestionar.

¿Nuestra respuesta de cara a las generales está siendo correcta?

¿No deberíamos plantearnos combinar experiencia y juventud en nuestras listas?

¿Estamos respondiendo a las expectativas de nuestros votantes y de nuestra militancia manteniendo sólo los nombres y las caras de siempre?

Yo creo que todo esto merece una reflexión y merece, sobre todas las cosas, una reacción.  ¡Algunas cosas no pueden esperar!

Contigo no, bicho!

Hace un tiempo fue éxito en youtube un vídeo que se titulaba “contigo no, bicho” . Un muchacho, todavía bajo los efectos -al menos parciales- de la borrachera del día anterior, se quejaba a sus amigos de la negativa de una chica a sus lances “afectivo-sexuales” al grito de “contigo no, bicho”. El chico no se consideraba bicho, y las circunstancias eran, desde luego, atenuantes. Pobre…

Esa sensación tengo yo desde la derrota del PSOE el 22-M.

Y es que, tras un año duro de reformas duras, de malos tragos aquí y fuera, de aprendernos todo lo de las agencias de rating, la deuda soberana y el diferencial con la deuda alemana, depués de tener que explicar que hacíamos cosas que no nos gustaba tener que hacer, con 5 millones de parados en las espaldas, aderezado todo ello con un crecimiento escaso que nadie llegó a ver como brote verde, los socialistas nos vestimos de domingo, nos pusimos la sonrisa de circunstancias y nos fuimos a pedir el voto.

En esas estábamos, dibujando la terrible realidad (que es lo que se nos viene) si ganaba la derecha, motivando el voto útil, cuando el 15-M convirtió a nuestros indecisos en indignados. Con sus razones, obviamente. Y nuestra expectativa de derrota digna se convirtió en hecatombe.

Y ahí estamos, mascando nuestra tragedia.

La gente, nuestra gente, nos ha dicho bien alto y bien claro que así no nos quieren. Están esperando a que les demos razones para volver, a que demos algún signo de habernos enterado y de habernos dado por aludidos.

Hemos cargado con el peso y el desgaste de gestionar una crisis muy dura. Pero un tsunami de este calibre no tiene el origen sólo en eso.

Honestamente creo que nos está faltando autocrítica y nos sobra flagelación. Tenemos que demostrar y mostrar con signos que nos hemos enterado y que lo hacemos a todos los niveles: recuperando espacios de militancia y participación, con coherencia, mejor comunicación, generando esperanza y no resignación, volviendo a dar motivos para que nos devuelvan la credibilidad. Podría seguir pero estad tranquilos, no lo haré 🙂

No sé si las primarias son el instrumento que hace falta, o si es mejor un congreso. De momento tenemos un sprinter, extraordinario, pero no creo que él solo pueda cargar con todo.
La derrota ha sido colectiva y colectivo ha de ser el mensaje, colectivas y a todos los niveles tienen que ser las señales de que hemos tomado nota.

Si no lo hacemos, en la próxima cita nos volverán a decir “contigo no, bicho”!!!

Lo que piensa la derecha del movimiento 15-M

Lo que piensa la derecha del movimiento 15-M:

“Esto huele a Rubalcaba”

“Es la típica movida socialista para que cuatro gatos monten una revolución en un telediario”.

“Sois los escombros del muro de Berlín, sois la izquierda sin reciclar, sois la extrema izquierda que apoya a los palestinos cuando matan israelíes y llaman asesinos a los israelíes si se defienden matando palestinos, vosotros estabais con Sadam Husein, estabais con Alemania Oriental”

“La izquierda es experta en el agitprop y en valerse electoralmente de la crispación, como bien quedó demostrado con los movimientos, también falsamente espontáneos, del Nunca mais, el Hay motivo o el No a la guerra”

“No merecen ningún respeto, no, los supuestos humillados y ofendidos ante las elecciones autonómicas y municipales del domingo. Lo único que los humilla y los ofende es que ya no haya dinero para mantenerlos, como hasta ahora”.

“PSOE e IU dirigen el voto antisistema contra el PP”.

“Quizá porque entre los ciudadanos comunes no encuentran a sus potenciales votantes, tanto PSOE como IU se muestran comprensivos y paternalistas con ellos por si les cae algún voto”.

“Todo el desencanto que pueden sentir muchos hacia la política no justifica el uso de la violencia ni la ocupación de la calle, menos en vísperas de unas elecciones. En los días previos a las elecciones y durante las mismas es especialmente necesario garantizar el orden público”

Fuente: http://blogs.publico.es/trama-mediatica/2011/05/19/los-titeres-de-sol/

Y NO TENGO NADA MAS QUE AÑADIR!